Todo lo que sé del Colmex Pt. 1

4 Jul

El 12 de junio de 2014, después de muchos exámenes, dolores de cabeza, noches sin dormir, sudor sangre y lágrimas… por fin presenté y defendí mi tesis. Tengo un blogpost bastante popular sobre lo que fue no ser aceptada la primera vez al Colegio, luego entrar y finalmente ayudar a otra valiente a intentarlo.

Se me ocurrió escribir otro con todo lo que aprendí estando adentro, tratando de contestar algunas de las preguntas más frecuentes que suelen hacerme lectores y curiosos. Además, voy a empezar una serie sobre mi experiencia académica, con anécdotas, tips y más respuestas a preguntas, si la quieren seguir suscríbanse al blog.

La aclaración obligada: todo esto es mi opinión personal, no es un comunicado oficial del Colegio ni está avalado por ellos. Fui parte de la generación 2008-2012, así que desde que salí seguramente ha habido cambios (por ejemplo, abrieron una tercera licenciatura en economía). Favor de mantener todo esto en mente y de hacer cualquier otra pregunta relevante a las autoridades correspondientes.

¿Es difícil entrar al Colmex?

Sí, pero es más difícil mantenerse adentro, en mi generación corrieron como a 15 y se salieron como 5, no recuerdo exactamente cuántos terminaron cada carrera (y por terminar, me refiero a nada más las materias, pues a dos años de graduados hay muchos que no han entregado la tesis). La presión es mucha, el ambiente poco amigable y no hay cabida para el error, esto significa que cuatro años no te puedes enfermar, viajar ni deprimir demasiado, porque eso pone en riesgo la excelencia académica. Evidentemente las fiestas, distracciones y trabajo quedan fuera.

El mejor resumen que puedo dar es lo que me dijo una amiga de la generación de arriba: “en el Colegio puedes escoger tres cosas; una es tu escuela, si quieres la beca al mejor promedio, entonces dos son tu escuela. La otra puede ser tu familia, tus amigos, el gimnasio… Pero sólo puedes escoger tres.”

Sin duda, el Colegio cuesta: amigos, familia, salud, novios, viajes, fiestas… No recomiendo subestimar este punto.

¿Qué te preguntan en las entrevistas?

Esto me lo preguntan todo el tiempo y nunca sé que contestar. El mote es que te toca “el bueno, el malo y el feo”, en mi caso un preguntó sobre mi perfil, mis opciones y por qué me interesaba El Colegio, otro sobre noticias y algunas cosas de historia, y finalmente el último me hizo preguntas bastante complicadas sobre política exterior. Pero todo depende de quién te entreviste, hay algunos muy muy exigentes, creo que tuve suerte. Por ejemplo, a uno de mis amigos le señalaron un cuadro en lo que le preguntaban “Dime dónde es eso”.

¿Vale la pena?

Sí, por la parte académica, estudiar cuatro años en un centro de investigación del calibre del Colegio es al mismo tiempo un honor y un placer. Todos los profesores son doctores reconocidos, expertos en los temas que enseñan. Además, la poquísima cantidad de alumnos (en mi salón fuimos 25) hace que la atención sea verdaderamente personalizada.

Cada semestre, pude asistir a brindis y conferencias con las mentes más brillantes de México y el mundo, incluidos académicos de cualquier cantidad de escuelas, candidatos presidenciales, presidentes, príncipes de España, por mencionar algunos. Además, los profesores suelen invitar a sus alumnos a comer o cenar acabado el semestre.

¿Por qué corren a tanta gente?

Porque no dan el ancho. El Colegio es una escuela de alto rendimiento, esto significa que si repruebas, plagias, bajas el promedio (de 8.0) o faltas, te corren. Es un proceso bastante frío, donde los incentivos están muy claros desde el principio.

¿Cómo es al ambiente?

Muy pesado, sé que si hubiera estudiado en otro lado tendría más amigos, pues en toda mi carrera sólo logré hacer uno en mi generación con el que aún hablo, de muchos de mis compañeros ni me acuerdo y el resto me dan una combinación de pena, ansia y lástima. Esto es normal en el Colegio, la competencia brutal es parte de la formación y creo que en particular mi generación fue excesivamente conflictiva.

Las leyendas urbanas son ciertas: te esconden libros, sabotean exposiciones e incluso se esfuerzan por correr a los que consideran indignos. Such is life in the Tropic; en palabras de una de las chicas que se salió pululan “los desadaptados sociales con delirios de grandeza”.

Denisse Dresser lo resumió bastante bien “odio es una palabra muy fuerte y un sentimiento que sólo reservo para mis compañeros del Colegio”.

¿Hay becas?

Sí, todos los alumnos que entran al Colegio están becados al 100%, esto significa que no pagas nada. Además, te subsidian las comidas (yo pagaba 20 pesos por desayuno y 7.50 por comida), te dan descuentos en libros, un seguro de gastos médicos, clases de idiomas gratis y un intercambio todo pagado, dependiendo de la Universidad que escojas, pues hay muchísimos convenios (en mi generación, los que se fueron a Canadá, regresaron con dinero, incluso después de haber viajado, misma cosa con los que obtuvieron las becas grandes para París. Incluso, acabadas las materias hubo un par que se fueron a Yale y a Austin a hacer las tesis allá).

Finalmente, también hay becas de manutención, a esto es a lo que se refiere la gente cuando dice que le “pagan por estudiar”, si tienes necesidad económica, siendo que no puedes trabajar los cuatro años; el Colegio te da un cheque cada mes bajo el entendido de que tu promedio no puede bajar de 8.5. Además, en mi generación había tres becas PEMEX por carrera, esto es otro cheque mensual para los mejores promedios (en teoría eran tres, pero si había empates daban algunas más).

¿Puedes salirte y regresar al Colegio?

Sí, pero sólo en situaciones especiales. Hubo un par de la generación de arriba de la mía que lo hicieron por cuestiones de salud y reingresaron con nosotros. El tema es que si te vas, puedes regresar únicamente dos años después y es probable que tengas que tomar algunas materias repetidas.

¿Me revalidan materias si vengo de otra universidad?

No, ninguna, por ninguna circunstancia. Solamente si te dieron permiso para irte del Colegio y regresar puedes retomar donde lo dejaste.

¿Es mejor el CIDE, el Colmex, el ITAM o la UNAM?

Evidentemente, para mí lo mejor fue el Colmex, porque el nivel el mucho más alto en las materias que me interesan; pero depende del perfil de cada quien. En el Colegio el enfoque matemático y económico es mínimo (o bueno, así lo fue en mi generación, no sé si esto cambie ahora que abrieron una licenciatura en economía). En el CIDE y el ITAM se enseñan mucho más números, pero por ejemplo, y al igual que la UNAM, no todos los profesores son especialistas (en mi generación del ITAM el que daba Europa era el mismo que daba África y Oriente Medio). Además, de que tanto el ITAM, cuanto el CIDE son escuelas de paga. Finalmente, el ITAM y la UNAM no son centros de investigación, son universidades, lo cual significa que hay muchísimos más alumnos de disciplinas que nada tienen que ver con las ciencias sociales, esto es bueno por la parte social y personal, pero reduce mucho la atención que cada profesor puede prestar y la calidad de los debates en el salón. El ITAM y la UNAM son buenas escuelas, pero no son de alto rendimiento, esto significa que es más difícil que corran a un alumno, entre otras cosas, porque puedes dar de baja materias, escoger profesores, horarios y carga académica. En el Colegio no escoges nada, todo te lo asignan cada semestre y la expectativa es que cumplas con el número de materias y horario, sin excepción. El CIDE es como un intermedio entre el ITAM, la UNAM y el Colegio, pues pueden sacarte, pero tienes una “segunda oportunidad” de reincorporarte un año después.

En general, hay egresados de todas estas universidades exitosos (aunque esto puede decirse de casi cualquier escuela…); sin embargo, el Colegio (y el CIDE en cierta medida) abre muchas más puertas a sus egresados, en parte por el pequeñísimo número con el que cuenta y en parte, por lo bien que llega a conocerlos todo el personal académico. Además, en el Colegio hay una preocupación genuina porque los egresados se gradúen sabiendo investigar y escribir, en el ITAM y la UNAM no es el caso, muchos se gradúan sin saber hilar tres palabras y un verbo.

¿Qué tan solicitados son los egresados?

Pues, de mi generación, los que no están en Secretarías, están en posgrados. Hay algunos en empresas, pero somos poquísimos. No sé de ninguno que haya acabado la tesis y no esté haciendo algo que valga la pena.

¿Y la tesis?

Es un dolor de cabeza incomparable, pero también es otro de los factores que separan al Colegio de otras escuelas. En la UNAM y el ITAM es opcional hacer una tesis y no son de las magnitudes de las del Colegio, más bien son tesinas. En el Colegio no te gradúas sin tesis y éste tiene que ser de al menos 100 páginas y 5 capítulos, con un tema aprobado por un especialista en la materia. Critiqué y sufrí muchísimo el proceso, hasta que me di cuenta que justo la mentada tesis es la que me está abriendo puertas para que pueda hacer el doctorado en una Ivy League, sin haber hecho maestría. Una tesina o un college board no son suficiente.

En conclusión…

El Colegio es un GRAN lugar con el que siempre estaré interminablemente agradecida, pero no es para todos. Sin temor a equivocarme, creo que habría sido mucho más feliz en otra escuela, pero no habría salido tan bien preparada para todo (mi perfil es atípico, pues no me dedico a política ni servicio exterior, llevo toda mi carrera trabajando en tecnología y he fundado un par de empresas) ni aguantaría presión como la aguanto.

The trick is to keep moving

3 Jul

I’m writing this from the Maui Whole Food’s, waiting for my food and desperately praying for the internet connection to somehow get fast enough to allow for the movie that I used my iTunes credit on to download fully, before we run to the airport, to catch the first leg of our flights home. I’m flying United, which means it’s guaranteed to suck, hence my desperate attempt to provide my own entertainment… but I digress, this post is meant to be about what I learned by riding a bicycle 23 miles down a volcano after 15 years without setting foot one.

Let me start by saying that I actually had a paralyzing fear of bikes for a good eight years. As happy as my childhood was, my parents weren’t particularly good at teaching me how to do things… hence, swimming, riding bicycles and driving were all struggles; and bicycles were the one battle they didn’t choose, so I completely gave up on it after a couple of really bad falls (one involving a tree and the other a large plant pot) around the age of ten.

When I decided to move out, I chose an area of the city where everyone bikes everywhere, I also dated and became friends with a few bike enthusiasts, who didn’t miss a chance to make fun of my lack of skill, and yet never managed to teach me how to bicycle. But they were never short on jokes, a good friend even wrote a guide for me that included hockey gear and flotation devices (in case of a water landing). The point here is, no one ever took the time to work with me on my fear… not that I insisted.

So I basically went through life without touching a bicycle for ten years. Until I made it to Hawaii’s Haleakalea volcano with my mom, uncle, aunt, step-dad, cousin and friends. They talked me into going, because the volcano is a highlight of Maui and the possibility of taking pictures of it actually made me excited. It turned out to be a glorified pile of rocks, and also the day was as shitty as they get, so all we saw on the way up and on the actual summit were assortments of rocks, clouds and fog.

NOT the view I got

NOT the view I got

Next thing I knew I was signing a release that said I wouldn’t sue if something horrific happened and that stated I was a “skilled rider”, all geared up, 6,000ft up in front of a bicycle after being told repeatedly that an 86 year old grandpa had done it a few months ago, then I saw an assortment of five year olds get on their own bicycles (that really took a toll on my self esteem). This, in the middle of the rain on a highway that runs down the volcano. I actually got nauseous.

In between dreadful jokes and some Hawaiian trivia the guide said I could “cry uncle” anytime and a nice, dry van would go get me. My cellphone was fully charged and with me, so I decided I could at least attempt the first mile. Evidently my entire family was looking at me like I had some kind of terminal illness and fussed about everything. I kept it cool and simply asked to not be in either the lead or the rear of the pack, I got on the bicycle haphazardly and tried to keep my focus on not dying falling, blocking out the rain, the cars and the fog.

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This picture makes it look like I know what I’m doing

I had to stop a mile ahead because my sun glasses got very very wet and almost crashed into my step-dad, on the next mile there was a traffic mirror and I almost lost my balance entirely when I saw it, then I almost ran into the oncoming traffic while passing a five year old kid (the first time I passed someone on a bicycle, maybe ever) and all in all it was very hard for me to stay on the bike lanes, particularly the first five miles. I was thankful to learn that traffic there is mostly made up of locals that are very used to swerving around bikers, even incredibly bad ones like myself. Incidentally, this also gave me a lot of insight into urban cyclist perils, as respectful as I usually am when driving around them, I had never been truly empathic.

At some point I lost all my family and was following our friend’s dad, a sixty year old athlete that looked like he was born on a bike. I almost rear-ended him twice, until I decided to stop. My hands hurt and I was not enjoying myself, I was wet, cold and scared, so I decided I had had enough… and my cellphone had no signal; so I got back on the bicycle thinking I could call a little ahead. That’s when I remembered the Tumblr motivational quote that said that the key to balance in life as much as on bicycles was movement. My neck was completely cramped because of how hard I had been holding on to the handlebars, so I tried to focus on relaxing my shoulders and hands. It got a little better.

I started humming songs in my head. I stopped again and took some pictures.

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The mad footwear was loaned to me by my cousin. Mad props.

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This lifted my spirit

I kept moving, felt better and on the final miles actually had fun and rode fast. Cars and rain and back pain and all. I kept moving.

Finally, I got lost, according to me following the map directions to the T, and almost crashed into a mom-van, literally on the final turn, pulling my shoulder. But I kept moving.

There’s something to be said here about bikes and life, but I think all of Tumblr already took care of that.

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Nomad for a month

27 Jun

I’ve been an active Airbnb host for over a year; ever since I kicked my roomate –who happened to have serious drug-related issues, as well as depression and a tendency to pick guys at bars every other day– to the curb. It has it’s ups and downs, but even after I hosted a couple that is now known by my inner circle as “the grandparents from hell”, I still believe that a bad Airbnber trumps a good roomate. Why? they pay much more and come with an expiration date; also, they tend to be a lot more independent and mindful. For example, recently one of them broke a remote and left me 40USD so I could replace it (three times over). Also, hosting someone can be a great experience: I’ve had guests walk my dog, just because they like him; take me out to fancy parties and make me tea when I’m sick. I’ve become good friends with a few of them, to the point of being hosted by one  on a recent trip.

 

HOME(LESS)

This month I hit a brick wall with a couple of big expenses, and was not keen on acquiring more debt. I also wasn’t willing to sell my body or dog, so I went for the next best thing: I put my entire apartment on Airbnb. I browsed prices and adjusted, took a couple of more high res pictures and updated the description on my current add (because algorithm!, that’s where the reviews are) and proceeded to wait.

Since it’s summer and I live in a really cool area of Mexico CIty (think Williamsburg back in it’s golden days or SFO’s Mission) my inbox filled up fast. In the end I took two guests, one for ten days, one for 25, with a week in between. The first one served as a little experiment on what not having a house would feel like. The second is the real challenge.

Solely based on the amount of money I’m making this was a sweet deal. However, not knowing who’s staying at my house (I travelled for the entirety of the first booking), living out of a suitcase and going from my mom’s to my dad’s to my boyfriend’s to my friend’s houses with a dog is as uncomfortable as it sounds… It has, nonetheless, made me very aware of how much crap I own that I don’t actually need. I went back to the “in between days” and started a clothes and hoarded objects purge.

 

THE LONG RUN

The longer stretch started yesterday. Yoshi, my puppy went to stay with my sister in a different city since I’ll be traveling for the next two weeks, so thus far it has felt a little like a vacation. I’m sure that when I hit the third week (no longer traveling), I’ll probably feel differently… Regardless, some guy asked to rent my apartment for one more month and I seriously considered it. It’s great money; but I haven’t accepted since I want to see how I feel after this extended period of time. Going back after the ten days wasn’t as simple as I thought it would be, the first thing I noticed as I walked in was the smell: my house smelled funny, it took a day for the funny smell to go away. Also, everything I own is there, and some little things were moved around. This IS my HOME, so I guess it’s normal that I felt a little invaded (even if I did do it to myself). Nothing mayor, though.

 

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SHOW ME THE MONEY

So, how much money did I actually make? Three times as much as I pay for rent. Airbnb 2 (one for the roomies, another for the nomad lifestyle) – Normal rentals 0

I’ll do updates as time goes by.

The Future Kids Books

14 May

I have a few odd traditions, for example: there are books that I only like to buy at used bookstores. Last week, in Buenos Aires, I stopped in one and went directly to the children’s section; there was a family there looking for their own books. The mom curiously looked at me and asked “Are you looking for books for your kids?”, I smiled and said “something like that” and then explained how I believe books won’t stay as we know them for long, so I’ve been working on a collection with all my favorite stories for years; one day I want to share them with my kids, it’s known as the “Future Kids Books”, by my mom, dad and close friends.

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I browsed around the little corner, set underneath the staircase to the second floor, surrounded by some pillows and stuffed animals. I had to bend down to reach the books on the lower shelf, and was happy to find a stuffed animal figure of Carol, the Wild Thing, (that was ,to my dismay, not for sale) covering the lower levels. As I put it down, the family’s little girl looked at me curiously and asked “what kind of books do you think your kids will like?”, I thought about it for a moment and told her that I really hoped they enjoyed some of my favorites. She was holding “Alexander and the Terrible, Horrible, No Good, Very Bad Day”, I told her I liked that one. She smiled brightly and said she did too, even pointing out that “the plot was very engaging”. Wow, I thought, she couldn’t have been older than six, and she was already quite the literary critic.

I then found “Oh!, the Places You’ll Go!” by Dr. Seuss and beamed at it, she looked at me curiously and said “I’ve never read that one”, I handed it down to her and told her it was my favorite book by him; since it happens to be the last he ever wrote, so in a sense it’s a children’s book, but it’s also not, since he summarized everything he had learned about life in it. She looked at it in awe, I moved my hair out of my face, crouched down so my nose was at the same level as hers, looked her in the eye and said “you know what? you should definitely read that one on this trip”, she smiled, gave me a half hug and ran to her mom to show her the book she had picked. I ended up getting a couple of other things from the grown-up sections and good story to share.

 

 

 

Moush para siempre

18 Mar

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Extraño muchísimo a mi perro, así que decidí volver a lo que hacía en la prepa y universidad cuando me sentía muy triste: escribir y esperar que una audiencia de extraños me escuche.

Ha sido un día muy difícil. Inocentemente pensé que la primera mañana iba a ser la peor, pero tuve suerte, porque decidió irse un fin de semana, así que tuve un flujo constante de amigos y familia visitándome en casa de mi mamá. Llenos de abrazos, risas y distracciones. Hoy todos están en su vida de siempre y yo sigo en casa de mi mamá, sintiéndome como si me hubieran pegado en el estómago, dejándome sin aire.

Captura de pantalla 2014-03-18 a la(s) 20.04.02 Claramente paso de las peores manías: escroleando páginas y páginas con perritos en adopción y fotos y más fotos de Moush; a las peores bajas depresivas, durmiendo horas y horas, comiendo poco, con la peor gastritis y llorando casi sin provocación.

Nunca pensé sentirme así, pero Moush fue una parte enorme de mi vida que marcó una época importante. Fue la primer criatura (además de las plantas) que dependía de mí. Además, empecé a vivir completamente sola, pero realmente nunca lo hice, porque siempre tenía a mi sombrita peluda siguiéndome en todas mis aventuras y estupideces. No sé cómo voy a regresar a una casa vacía y en este momento ni siquiera lo pienso.

No soy la persona más fácil de tratar, pero el enano era un encanto, así que era mucho más fácil presentarme, entablar conversaciones e incluso acercarme a completos extraños y convertirlos en amigos con una bola de pelos en medio; una vez pensé que más que ser mi perro, era la mejor manifestación de mi espíritu, esa que no juzga, que nada le da miedo y que recibe todo con una sonrisa. Moush quería a los que me rompieron el corazón, jugaba con los que me robaron y salía a pasear con los que acabábamos de contratar. Además, festejaba siempre que me despertaba, sin importar si había subido de peso, perdido mi trabajo o amanecido con la peor de las crudas; siempre hacía fiestas, me lamía la cara y exigía que le rascara la pancita para festejar que teníamos un día más juntos. Me siento vacía, tengo un hueco y me frustra mucho no poder llenarlo.

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No puedo trabajar, aunque mi trabajo es lo que más me gusta hacer. Logré construir una carrera en la que mi perro podía ir conmigo a todas partes, en la que trabajo con gente creativa y puedo contar entra amigos y familia a todo el equipo que me apoya… hoy ni siquiera puedo contestar los comentarios en redes. No me puedo concentrar y, lo que es más, ni siquiera encontré ánimos para bañarme y salir de la casa; me siento sola, triste y ansiosa.

Hay ratos en los que se me olvida un momento y escucho algún ruido hecho por el viento pasando por las hojas de una planta o veo una cobija hecha bulto y creo que es el peludito… pero inevitablemente me acuerdo unos segundos después de que ya se acabaron sus días y me vuelve a invadir la ansiedad.

No estoy bien y hoy no hice nada por estarlo porque no tuve las fuerzas ni las ganas. Ya entendí que no puedo sola, así que mañana voy a ir a una clase de yoga y hacer un trámite de licencia…

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*sigh*

22 Jan

*sigh*

Video

¡Ya me voy!

22 Jan

Prometí documentar la aventura en el Golfo en youtube, aquí el capítulo 1 :)

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